viernes, 5 de abril de 2019

UN SIGNIFICADO DEL 05 DE ABRIL A LOS SINDICATOS


Los derechos laborales y sindicales sufrieron vulneración y deterioro a partir de los años 90 con recortes, eliminaciones, y despidos masivos representaron una enorme deuda con la justicia, el sinceramiento y fortalecimiento de la democracia. Punto de inflexión fue el 05 de abril con el golpe o autogolpe de Estado.

La flexibilización y desregulación laboral, impuesta al Perú, de la ola neoliberal, en su versión más extrema, hubiera sido otra, con la pervivencia del régimen democrático, como ocurrió en otros países. Y de la necesaria alianza con el movimiento político. Con estrategias compartidas para combatir y corregir inequidades e injusticias que se generan en las democracias.

Como tropelías y desafueros, perpetrados a los gremios marítimos al ser disueltos y dejar a la deriva a miles de trabajadores. La federación que los organizaba se propuso revertir la situación, pero ya en cancha del autoritarismo amarrado a poderosos grupos económicos. Los otros sectores portuarios que eran, asimismo, parte sustantiva de la resistencia laboral y democrática, poder forjado en sus movilizaciones, huelgas sectoriales, nacionales e internacionales, la dictadura no pudo reducirlos, pero los congeló en sus avances.

Es en esa línea sentí perder no sólo la libertad sino dignidad a la vida tras mi confinamiento en el BAP AGUIRRE, ese 5 de abril, en mi condición de sindicalista aprista. Y lo que percibí con parecido propósito, las otras detenciones.

En cuestión de días los golpistas lograban el alineamiento de medios y de otros poderes fácticos para controlar la situación. Lo que había costado a generaciones las conquistas sociales, políticas, culturales...

Los sindicalistas no estábamos preparados a defender la democracia con otras estrategias diferentes a las tradicionales de la protesta, para aplicar la fuerza de la unión de la clase trabajadora. Ni de librarnos, asimismo, de ese cortejo que viene de democracias sin energía ni compromiso social. La historia enseña los autoritarismos bloquean y debilitan capacidades de convocatoria y organización laboral al movimiento sindical.

Desde mediados de los años 80 que promoví en mi gremio una sincera renovación, no tuve cargo sindical efectivo. Y quedé, por ello, sin responsabilidad de propuesta, de efectiva acción y por tanto, de seguir los acuerdos y estrategias de lucha de las organizaciones. Así como seguir las directivas partidarias.

Nuestra responsabilidad quedó precisada en representar a los trabajadores y los portuarios en el Parlamento.

Un significado, a los sindicalistas, de ese 5 de Abril, es que en todo tiempo de la política, seamos proactivos, enérgicos, y radicales, en defender la democracia de los golpes de Estado, de la demagogia, de la improvisación, de la ineptitud… la democracia, permite avanzar en derechos laborales, sociales, políticos y una vida contra la opresión autoritaria y la explotación humana a los trabajadores y ciudadanos.

Luis Negreiros Criado

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